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¿Porqué un estilo de vida vacío?

La principal causa de la falta de desarrollo del hombre en su dimensión superior o espiritual es su excesiva y casi total identificación con los niveles elementales de la personalidad, esto es, con el cuerpo y sus necesidades, con sus estados emocionales y con sus ideas concretas. La permanente y exclusiva atención a estos niveles impide que la mente consciente sea receptiva con suficiente intensidad a los valores y realidades trascendentes que, en un grado u otro, todos podemos sintonizar, cultivar y expresar.
Como a pesar de todo, estos niveles superiores de algún modo hacen sentir su presencia en forma de aspiraciones o de exigencias de algo absoluto y definitivo, el hombre se encuentra aprisionado en un mundo y en un estilo de vida que descubre como vacíos y que le llenan de desengaños, de hastío y de desesperanza, pero de los que, por otra parte, no sabe cómo ni acaba de decidirse a trascender.
Su vida espiritual, cuando realmente existe, se desenvuelve por lo general, tanto en el aspecto religioso como en el filosófico y en el estético, de un modo excesivamente formal e intelectualista que de ninguna manera puede satisfacer su verdadera necesidad de vida espiritual.


Antonio Blay
La Personalidad Creadora

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La estupidez de acumular por acumular

Un avaro vendió todo lo que tenía de más y compró una pieza de oro, la cual enterró en la tierra a la orilla de una vieja pared y todos los días iba a mirar el sitio. Uno de sus vecinos observó sus frecuentes visitas al lugar y decidió averiguar que pasaba. Pronto descubrió lo del tesoro escondido, y cavando, tomó la pieza de oro, robándosela. El avaro, a su siguiente visita encontró el hueco vacío y se lamentaba amargamente. Entonces otro vecino, enterándose del motivo de su queja, lo consoló diciéndole:

- Da gracias de que el asunto no es tan grave. Ve y trae una piedra y colócala en el hueco. Imagínate entonces que el oro aún está allí. Para ti será lo mismo que aquello sea o no sea oro, ya que de por sí no harías nunca ningún uso de él.


Autor Desconocido
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¿Para qué acumulas?

Se cuenta que en el siglo pasado, un turista americano fue a la ciudad de El Cairo, Egipto, con la finalidad de visitar a un famoso sabio.  El turista se sorprendió al ver que el sabio vivía en un cuartito muy simple y lleno de libros. Las únicas piezas de mobiliario eran una cama, una mesa y un banco.

-¿Dónde están sus muebles? preguntó.

Y el sabio, rápidamente, también preguntó -¿Y dónde están los suyos...?

-¿Los míos?- se sorprendió el turista. -¡Pero si yo estoy aquí solamente de paso!

-Yo también... Concluyó el sabio.

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Desapego

Un señor viaja desde un pueblo muy lejano para consultar a un rabino muy famoso. Llega a su casa y advierte, sorprendido, que los únicos muebles que dispone el sabio son un colchón en el suelo, dos bancos, una silla y una vela. El resto de la habitación está vacía.

El hombre consulta al rabino y este le contesta con verdadera sabiduría. Pero intrigado por la simplicidad del mobiliario, al final añade:

- ¿Le puedo hacer una consulta más?
- Si, desde luego.
- ¿Donde están sus muebles?
- ¿Dónde están los suyos?
- ¿Como que dónde están los míos? Yo estoy de paso – dice el hombre sin acabar de comprender.
- Yo también – le contesta el rabbino .


Autor Desconocido
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La renuncia y el Ego




La renuncia a todas las posesiones ha sido una práctica espiritual antigua tanto en Oriente como en Occidente. Sin embargo, el hecho de renunciar a las posesiones no lleva automáticamente a la liberación del ego. Este tratará de asegurar su supervivencia encontrando otra cosa con la cual identificarse, por ejemplo, una imagen mental de nuestra persona como alguien que ha superado todo interés por los bienes materiales y, por tanto, superior y más espiritual que los demás. Hay personas que han renunciado a todos sus bienes pero tienen un ego más grande que el de algunos millonarios. Cuando se suprime un tipo de identificación, el ego no tarda en encontrar otro. En últimas no le interesa aquello con lo cual se identifica, siempre y cuando tenga identidad.
La oposición al consumismo o a la propiedad privada sería otra forma de pensamiento, otra posición mental, la cual puede reemplazar la identificación con las posesiones. A través de ella la persona podría considerar que tiene la razón mientras que las demás personas están equivocadas. Sentir que tenemos la razón mientras que los demás están equivocados es uno de los principales patrones egotistas de la mente, una de las principales formas de inconciencia. En otras palabras, el contenido del ego puede cambiar; la estructura mental que lo mantiene vivo.


Eckhart Tolle
Una Nueva Tierra

Hipnotizados




A veces pienso que el mayor logro de la cultura moderna es su brillante manera de vender el samsara y sus distracciones estériles. La sociedad moderna me parece una celebración de todas las cosas que alejan de la verdad, que hacen difícil vivir para la verdad y que inducen a la gente a dudar incluso de su existencia. Y pensar que todo esto surge de una civilización que dice adorar la vida, pero en realidad la priva de todo sentido real; que habla sin cesar de “hacer feliz a la gente”, pero que de hecho obstruye su camino a la fuente de auténtica alegría.
Este samsara moderno se alimenta de la misma ansiedad y depresión que induce en todos nosotros y que fomenta cuidadosamente con una maquinaria de consumo que necesita mantenernos deseosos para continuar funcionando. (...) Cuanto más intentamos escapar, parece que más caemos en las trampas que con tanto ingenio nos tiende. Jikme Lingpa, maestro tibetano del siglo XVIII, dijo: “Hipnotizados por la variedad misma de las percepciones, los seres vagan perpetuamente errantes por el círculo vicioso del samsara”.
Así, obsesionados por falsas esperanzas, sueños y ambiciones que prometen felicidad pero sólo conducen a la desdicha, somos como personas que se arrastran por un desierto sin fin, muertas de sed. Y todo lo que este samsara nos ofrece para beber es un vaso de agua salada que intensifica nuestra sed.

Samsara: palabra sánscrita que puede traducirse como: la rueda interminable de nacimientos y muertes.



Sogyal Rimpoché
El libro tibetano de la Vida y de la Muerte