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Om Mani Padme Hum



“OM MANI PADME HUM” es una mantra y lo que significa literalmente es: La Joya que está en el loto:
El loto es una analogía de la condición humana. Aunque nace y se nutre del fango así como el ser humano nace y se nutre de Samsara (la condicionalidad) puede a través de este encontrar lo que necesita para desarrollar su completa naturaleza de bella y hermosa flor. De igual modo el ser humano, incluso dentro de un orden imperfecto, impermanente e insatisfactorio, puede hallar lo que necesita para consumar su naturaleza de Buda.
Por el otro lado dentro de este loto hay una joya. ¿Qué significa esta joya?
El símbolo de la joya es muy importante en el budismo; se habla de las tres joyas o de la joya que cumple todos los deseos. Pero a la joya que se refiere esta mantra es la joya del Boddhichitta o el deseo-la voluntad-por alcanzar la Iluminación para el beneficio de todos los seres. Que es la experiencia espiritual que puede irrumpir en el practicante cuando su práctica se consuma y es la más grande riqueza posible de poseer.
Ahora es la mantra del Boddhisattva Avalokistesvara que es la encarnación del aspecto de la compasión en el universo.
Cuando hacemos el “Om Mani Padme Hum” estamos invocando el principio de la compasión, pero desde el punto de vista de la compasión misma, para poder ver con los mismos ojos que ve Avalokitesvara a todos los seres.
Como un precioso loto el cual tiene en su cáliz la joya más valiosa del universo.


Fuente del Texto: budismo.com


El lenguaje silencioso


Existe un ejercicio de meditación que consiste en añadir – generalmente durante diez minutos diarios – un motivo para cada una de nuestras acciones. Un ejemplo: “yo ahora leo el diario porque quiero informarme. Yo pensé ahora en tal persona porque tal asunto que leí me llevó a esto. Yo caminé hasta la puerta porque voy a salir de casa” Y así sucesivamente. Buda llama a esto “atención consciente”. Cuando nos vemos repitiendo la más común de las rutinas, nos damos cuenta de la riqueza que ronda nuestra vida. Comprendemos cada paso, cada actitud. Descubrimos cosas importantes y también pensamientos inútiles.
Al finalizar la semana – la disciplina es siempre fundamental – estamos más conscientes de nuestras faltas y distracciones, pero también entendemos que en ciertos momentos no había ningún motivo para actuar como actuamos y seguimos nuestro impulso, nuestra intuición; es ahí que empezamos a comprender este lenguaje silencioso que Dios usa para mostrarnos el camino acertado. Lo pueden llamar intuición, señal, instinto, coincidencia, no importa el nombre. Lo que importa es que a través de la “atención consciente” nos damos cuenta de que estamos siendo guiados muchas veces hacia la decisión adecuada. Y esto nos deja más confiantes y más fuertes.




Paulo Coelho

Manejar la mente




La meditación es un entrenamiento para la vida. Si queremos ser libres, es importante aprender a cómo experimentar directamente el ininterrumpido caos y la confusión impersonal de nuestra propias mentes sin ser perturbadas por ninguna de ambas.

Solo si podemos aguantarlas seremos capaces de tomar responsabilidad por ellas. Si no podemos soportar tranquilamente nuestra mente, los demás sufrirán inevitablemente las consecuencias. Si no podemos manejar nuestros propios pensamientos y emociones mientras estamos en silencio y prestando atención, entonces ¿cómo vamos a ser capaces de tomar las decisiones adecuadas cuando estamos andando, hablando o relacionándonos con los demás?
La meditación es un entrenamiento para la vida.



Andew Cohen

Buscando calma


Escucha tu propio silencio. Una forma de meditación consiste en escucharte profundamente. Encuentra un tiempo y un lugar para sentarte tranquila y en silencio unos veinte minutos. Permite que tus oídos se abran y se relajen. Intenta captar el sonido más leve que seas capaz de escuchar, puede ser la ropa que está en la lavadora. Sigue escuchando, oye la electricidad a través de sus cables. Continúa y escucha el latido de tu propio corazón. Sigue escuchando.

Aprende de tu respiración. Cada vez que exhalas, te dejas ir y confías intuitivamente en que viene otra inhalación que te mantendrá viva. Sin embargo, muchas veces nos pasamos la vida entera codiciando, aferrándonos a las cosas, apretándolas tan fuerte que casi las estrangulamos y les quitamos la vida, incluso aquellas que no son esenciales o que nos perjudican. Escucha tu respiración y hazle caso al mensaje que te transmite: déjalo ir .
Observa tus pensamientos. Intenta observar el punto donde un pensamiento termina y empieza el siguiente. Empezarás a ver tus pensamientos uno tras otro. Ahora intenta percibir el espacio que hay entre ellos. Sé consciente de que ese espacio aumenta poco a poco, pero no te obligues a expandirlo, sólo obsérvalo. Cuánto más practiques ver ese intervalo entre pensamientos, más se irá estirando este espacio de forma natural. Así podrás ir vaciando tu mente para poder volver a llenarla de un modo consciente.




Tzivia Gover
Toma la vida con calma