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La parte oculta

"Hay en nosotros mismos, una parte oculta de nuestro propio Ego que nunca se ve a simple vista. Así como la Luna tiene dos aspectos: uno que se ve, y otro que no, así también hay en nosotros un lado oculto que nunca vemos".
"Ante todo, quiero que entiendan ustedes que así como hay una Luna física que nos ilumina, existe también la Luna Psicológica. Esa Luna Psicológica es el Ego, el Yo, el mí mismo, el sí mismo".
"Todo el mundo con un poquito de observación el lado visible, pero hay un lado oculto que a simple vista no se ve; la Esencia, desafortunadamente, no ha iluminado la parte oculta de nuestra propia Luna interior".
"Realmente, nosotros vivimos en una pequeña zona de nuestra Conciencia; nos hemos forjado un retrato de nosotros mismos, pero un retrato no es la totalidad. Cuando logramos que la Conciencia penetre como un rayo de luz en ese lado invisible, entonces ese lado oculto de nosotros mismos, el retrato que nos hayamos forjado, se desintegra, queda reducido a polvareda cósmica".
"Es lamentable que sólo vivamos en una pequeña fracción de sí mismos; lo que de nosotros ignoramos es muchísimo, el lado oculto que desconocemos suele ser muy profundo, pero necesitamos conocerlo, y sólo podremos conocerlo proyectando la luz de la Conciencia sobre ese lado oculto".
"Y es importante ese lado oculto, porque es precisamente en ese lado oculto donde están las causas de nuestros errores: las innumerables reacciones mecánicas, nuestras mezquindades, etc. En tanto nosotros no hayamos iluminado ese lado oculto con los rayos de la Conciencia, obviamente estaremos muy mal relacionados, no solamente con nosotros mismos, sino también con los demás".
"Cuando uno ilumina ese lado oculto de su Luna Psicológica con los rayos de la Conciencia, conoce sus errores, entonces sabe ver a los demás; pero cuando uno no ilumina con su Conciencia ese lado oculto de sí mismo, comete el error de proyectarlo sobre las gentes que nos rodean, y eso es gravísimo. Proyectamos sobre las gentes todos nuestros defectos psicológicos, y si somos mezquinos, a todos los veremos mezquinos; y si estamos llenos de odio, a todos los veremos en esa forma, si somos envidiosos, creemos que los otros son también envidiosos; y si somos violentos, no sabremos comprender la violencia ajena, creemos que sólo nosotros tenemos la razón y que los demás no la tienen".


El Lado Oculto de la Luna Psicológica
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Duerme al mundo mientras estas despierto

Cuando duerme profundamente, usted olvida, ¿o no? De la misma manera, duerma al mundo mientras está despierto, comprenda simplemente que no es verdadero. ¡Todo es cero! Usted debe comprender su propia muerte: «yo no existo». Ésa es la filosofía. Mientras piense «yo estoy aquí», usted no puede olvidar. En un sueño, usted hace muchas cosas; ¿pero existen? Cuando despierta, ¿se dice usted: «yo he hecho algo bueno o algo malo»? De la misma manera, mientras está despierto, comprenda que lo que usted hace, que lo que usted es, es nada; ¡Todo es falso! ¿Dónde es usted? ¿Puede mostrármelo? ¿Es usted el cuerpo? ¿Es usted la mente? ¿Qué puede usted mostrar cuando todo eso es nada? Mientras el cuerpo está aquí, usted debe actuar y sentir; hágalo, pero sepa que no es verdadero. Mientras los ojos están aquí, deben ver; pero sepa que lo que ven no es verdadero. Todo lo que puedo ver y sentir no es la realidad.
El dolor viene al cuerpo; debe venir, pero comprenda que es al cuerpo al que viene y no a mí. Trate de desidentificarse del cuerpo, «no es mi dolor, el cuerpo no es mí mismo». Su convicción profunda debe ser, «no es mi cuerpo, yo no hago nada, yo no soy nada, yo no existo. Yo no soy ni el nombre, ni el cuerpo ni la mente». Actúe con todos esos instrumentos, pero comprenda que usted no es ellos. Es lo que se llama lo no-condicionado, lo no-apegado.
Usted toma estas condiciones como usted mismo y dice, «esto es mío, etc.» Por ejemplo, un hombre y una mujer que han tenido un hijo cada uno por su lado antes de casarse, dicen, «éste es el mío, ése es el tuyo». No comprenden que son Uno; el ego hace todas estas separaciones, mientras que todo no es más que Uno. Todos son usted mismo; si usted comprende eso, ¿a quién dirigir buenas o malas palabras?


Sri Ranjit Maharaj
Ilusión frente a Realidad

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La canastilla mágica del mendigo

"El pensador crea con sus pensamientos;  ésta es una de las verdades fundamentales que tienes que entender.
Todo lo que experimentas es creación tuya.
Primero lo creas, después lo experimentas y después te quedas atrapado en la experiencia, porque no sabes que la fuente de todo... está en ti"

Un mendigo llamó a la puerta de un emperador a primera hora de la mañana.
El emperador iba a salir a dar un paseo matutino en su precioso jardín: de no ser por esta circunstancia hubiera sido difícil que el mendigo pudiera encontrarse con él.  Pero en ese momento no había ningún guardián que lo impidiera.

El emperador dijo: - ¿Qué quieres?
- Piénsatelo dos veces antes de preguntar eso! dijo el mendigo.

El emperador nunca había visto antes a un hombre tan fiero; había batallado en la guerra, había obtenido grandes victorias y había dejado claro que no había nada más poderoso que él y de repente este mendigo le dice:
"Piensa dos veces lo que dices porque puede que no seas capaz de realizar mi deseo!"

El rey dijo:
 - No te preocupes, déjalo por mi cuenta; ¡pide lo que quieras y se realizará!

- Ves este cuenco de mendigar, - dijo el mendigo -, ¡quiero que se llene! No me importa de qué, la única condición es que se llene, que esté lleno.
Aún estás a tiempo de decir que no, pero si dices que sí, estás tomando un riesgo.

El emperador se puso a reír.
 Un cuenco de mendigar.... ¿y me estás dando una advertencia?.

Le dijo a su ayudante de cámara que llenase el cuenco de diamantes para que aquel mendigo se enterase de a quién, estaba pidiendo.

El mendigo volvió a decirle:
 - Piénsalo dos veces.
Y pronto empezó a quedar claro que el mendigo tenía razón, porque en el momento en que se vertían los diamantes en el cuenco, desaparecían.

Los rumores se extendieron inmediatamente por toda la capital y miles de personas se acercaron a observar lo que pasaba.
Cuando las piedras preciosas se acabaron,  el rey dijo:
"Traed todo el oro y la plata, ¡traedlo todo! Mi reino e incluso mi integridad están amenazadas".

Pero antes de llegar la noche había desaparecido todo y sólo quedaban dos mendigos, y uno de ellos había sido emperador.

Entonces el emperador dijo:
 - Antes de pedirte perdón por no escuchar tus avisos, por favor dime el secreto de este cuenco de mendigar.

- No hay ningún secreto - dijo el mendigo.

Lo he pulido de manera que parezca un cuenco, pero es una calavera humana.

Todo lo que eches dentro de ella desaparecerá".

"La historia es tremendamente significativa. ¿Has pensado alguna vez en tu propio cuenco de mendigar?.

Todo desaparece poder, prestigio, respetabilidad, riqueza - todo desaparece y tu cuenco sigue con la boca abierta, pidiendo más.
Y ese "más" te aleja del presente. El deseo, la añoranza de otra cosa, te aleja de este momento.
Sólo hay dos tipos de personas en el mundo: la mayoría de ellas corren detrás de sombras, sus cuencos de mendigar seguirán con ellos hasta que se vayan a la tumba.
Y una pequeña minoría, uno entre un millón, que deja de correr, abandona todos los deseos y no pide nada; y de repente lo encuentra todo dentro de sí."
"El camino más difícil es el camino interior, y al menos una vez en la vida ... debemos recorrerlo"


Marco A. Guizar
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Sin miedo




Durante las guerras civiles en el Japón feudal, un ejército invasor podía barrer rápidamente con una ciudad y tomar el control. En una aldea en particular, todos huyeron momentos antes que llegara el ejército; todos excepto el maestro de Zen.
Curioso por este viejo, el general fue hasta el templo para ver por sí mismo qué clase de hombre era este maestro. Como no fuera tratado con la deferencia y sometimiento a los cuales estaba acostumbrado, el general estalló en cólera.

-¡Estúpido!, – gritó mientras alcanzaba su espada-,- ¡no te das cuenta que estás parado ante un hombre que podría atravesarte sin cerrar un ojo!

Pero a pesar de la amenaza, el maestro parecía inmóvil.

- ¿Y usted se da cuenta?, – contestó tranquilamente el maestro- ¿que está parado ante un hombre que podría ser atravesado sin cerrar un ojo?


Cuento tradicional Zen

Nuestro estado natural


La inocencia es nuestro estado natural, antes de quedar oculto detrás de nuestra imagen de nosotros mismos. Cuando nos miramos, incluso con la intención de ser totalmente sinceros, vemos una imagen construida a través de los años, de capas complejamente entretejidas. Las líneas y arrugas que surcan nuestro rostro cuentan la historia de alegrías y tristezas pasadas, triunfos y derrotas, ideales y experiencias. Es casi imposible ver algo distinto en él.
El mago se ve a sí mismo donde quiera que mira porque su vista es inocente. No está nublada por los juicios, los rótulos y las definiciones. El mago sabe de todas maneras que tiene ego e imagen de sí mismo, pero no se deja distraer por esas cosas. Las ve contra el telón de la totalidad, el contexto completo de la vida.



El ego es el “yo”; es nuestro punto de vista singular. En la inocencia, ese punto de vista es puro, corno un lente transparente. Pero sin la inocencia, el foco del ego se distorsiona notablemente. Cuando creemos conocer algo — incluidos nosotros mismos —, en realidad estamos viendo nuestro propios juicios y rótulos. Las palabras más simples que utilizamos para describimos unos a otros — amigo, familia, extraño— están cargadas de juicios. La brecha enorme de significado que separa al amigo del extraño, por ejemplo, está llena de interpretaciones. Al amigo se le trata de una forma, al enemigo de otra. Aunque no traigamos nuestros juicios a la superficie, ellos nublan nuestra visión como el polvo que oscurece un lente.
Al no tener rótulos para nada, el mago ve las cosas siempre nuevas. Para él el lente está limpio, de manera que el mundo resplandece de novedad. En todo escucha la misma canción sutil: “Contémplate”. A Dios se lo podría definir como alguien que al mirar a su alrededor sólo se ve a si mismo — o misma — en todas las direcciones; en la medida en que fuimos creados a su imagen y semejanza, nuestro mundo también es un espejo.



Deepak Chopra
El Sendero del Mago

La importancia personal


Enfadarse con la gente significa que uno consi­dera que los actos de los demás son importantes. Es imperativo dejar de sentir de esa manera. Los actos de los hombres no pueden ser lo suficiente­mente importantes como para contrarrestar nues­tra única alternativa viable: nuestro encuentro inmutable con el infinito.




Carlos Castaneda
La Rueda del Tiempo

La renuncia y el Ego




La renuncia a todas las posesiones ha sido una práctica espiritual antigua tanto en Oriente como en Occidente. Sin embargo, el hecho de renunciar a las posesiones no lleva automáticamente a la liberación del ego. Este tratará de asegurar su supervivencia encontrando otra cosa con la cual identificarse, por ejemplo, una imagen mental de nuestra persona como alguien que ha superado todo interés por los bienes materiales y, por tanto, superior y más espiritual que los demás. Hay personas que han renunciado a todos sus bienes pero tienen un ego más grande que el de algunos millonarios. Cuando se suprime un tipo de identificación, el ego no tarda en encontrar otro. En últimas no le interesa aquello con lo cual se identifica, siempre y cuando tenga identidad.
La oposición al consumismo o a la propiedad privada sería otra forma de pensamiento, otra posición mental, la cual puede reemplazar la identificación con las posesiones. A través de ella la persona podría considerar que tiene la razón mientras que las demás personas están equivocadas. Sentir que tenemos la razón mientras que los demás están equivocados es uno de los principales patrones egotistas de la mente, una de las principales formas de inconciencia. En otras palabras, el contenido del ego puede cambiar; la estructura mental que lo mantiene vivo.


Eckhart Tolle
Una Nueva Tierra

Ego: el problema es cuando nos domina


¿Es un error sentirnos orgullosos de lo que poseemos o resentir a los demás por tener más que nosotros? En lo absoluto. Esa sensación de orgullo, la necesidad de sobresalir, el aparente fortalecimiento del saber en virtud del "más" y la mengua en virtud del "menos" no es algo bueno ni malo: es el ego.
El ego no es malo, sencillamente es inconsciente. Cuando nos damos a la tarea de observar el ego, comenzamos a trascenderlo. No conviene tomar al ego muy en serio. Cuando detectamos un comportamiento egotista, sonreímos. A veces hasta reímos. ¿Cómo pudo la humanidad tomarlo en serio durante tanto tiempo? Por encima de todo, es preciso saber que el ego no es personal, no es lo que somos. Cuando consideramos que el ego es nuestro problema personal, es sólo cuestión de más ego.




Eckhart Tolle
Una Nueva Tierra

Ser consciente de la impermanencia




El sufrimiento no es más que sufrimiento. La felicidad no es más que felicidad. El calor no es más que calor. El frío no es más que frío. No se trata de: “Soy feliz, estoy sufriendo, soy bueno, soy malo, he ganado, he perdido algo”. ¿Acaso se puede perder algo?
En lugar de apegarte a estos estados, los reconoces tal como son. Si eres feliz, piensas: “¡Oh!, la felicidad no es duradera”. Si estás sufriendo, piensas: “¡Oh!, el sufrimiento no es duradero”. “¡Oh!, esto es maravilloso, pero no es permanente”. ¡Oh!, esto es horrible, pero no es permanente”. Todos esos estados tienen sus límites, o sea que no te apegues a ellos.
Todo es impermanente. Así son las cosas, no acatan nuestros deseos. La noble verdad de la impermanencia gobierna el mundo, es lo único permanente que hay en él. Pero nosotros creemos lo contrario, por eso debemos fijarnos en esta noble verdad. Sea lo que sea lo que te ocurra, acéptalo. Todo cuanto te ocurre es correcto por naturaleza, ya que es impermanente y está cambiando sin cesar. Nuestro cuerpo es así. Todos los fenómenos del cuerpo y de la mente son así. No podemos evitarlo, ni tampoco impedir que dejen de cambiar. Cambian sin cesar porque son impermanentes. Si no luchas contra esta realidad, siempre serás feliz, sea cual sea tu situación. Dondequiera que estés sentado, serás feliz. Dondequiera que duermas, serás feliz. Incluso no te importará demasiado hacerte viejo. Así es como son las cosas, o sea que has de procurar que tu mente sea consciente de la realidad de la impermanencia constantemente y no olvidarte nunca de ella. Tenla siempre presente y no confíes en las cosas demasiado, la vida es tal como es. No creas en la felicidad No creas en el sufrimiento. No caigas en la trampa de correr tras cualquier estado. De esta manera se abrirá un camino: la plena conciencia de sí, la atención vigilante y la sabiduría que todo lo impregna. Si lo sigues, no habrá nada que pueda engañarte, porque ya habrás tomado el camino correcto.


Ajahn Chah
Todo llega, todo pasa

"Yo" y "Mío"


Cuando un bebé aprende que una secuencia de sonidos emitidos por las cuerdas vocales de sus padres corresponde a su nombre, el niño comienza a asociar la palabra, la cual se convierte en pensamiento en su mente, con lo que él es. En esa etapa, algunos niños se refieren a sí mismos en tercera persona. "Felipe tiene hambre". Poco después aprenden la palabra mágica "yo" y la asocian directamente con su nombre, el cual ya corresponde en su mente a lo que son. Entonces se producen otros pensamientos que se fusionan con ese pensamiento original del "yo". El paso siguiente son las ideas de lo que es mío para designar aquellas cosas que son parte del yo de alguna manera. Así sucede la identificación con los objetos, lo cual implica atribuir a las cosas (y en últimas a los pensamientos que representan esas cosas) un sentido de ser, derivando así una identidad a partir de ellas. Cuando se daña o me quitan "mi" juguete, me embarga un sufrimiento intenso, no porque el juguete tenga algún valor intrínseco (el niño no tarda en perder interés en él y después será reemplazado por otros juguetes y objetos) sino por la idea de lo "mío". El juguete se convirtió en parte del sentido del ser, del yo del niño.



Sucede lo mismo a medida que crece el niño, el pensamiento original del "yo" atrae a otros pensamientos: viene la identificación con el género, las pertenencias, la percepción del cuerpo, la nacionalidad, la raza, la religión, la profesión. El Yo también se identifica con otras cosas como las funciones (madre, padre, esposo, esposa, etcétera), el conocimiento adquirido, las opiniones, los gustos y disgustos, y también con las cosas que me pasaron a "mí" en el pasado, el recuerdo de las cuales son pensamientos que contribuyen a definir aún más mi sentido del ser como "yo y mi historia". Estas son apenas algunas de las cosas de las cuales derivamos nuestra identidad. En últimas no son más que pensamientos sostenidos precariamente por el hecho de que todos comparten la misma noción del ser. Esta interpretación mental es a la que normalmente nos referimos cuando decimos "yo". Para ser más exactos, la mayoría de las veces no somos nosotros quienes hablamos cuando decimos y pensamos el "Yo", sino algún aspecto de la interpretación mental, del ser egotista. Una vez acaecido el despertar continuamos hablando de "yo", pero con una noción emanada de un plano mucho más profundo de nuestro ser interior.



Eckhart Tolle
Una Nueva Tierra

Conciencia e Inconsciencia Espiritual


Cuando hablamos de "yo" generalmente no nos referimos a lo que somos. Por un acto monstruoso de reduccionismo, la pro­fundidad infinita de lo que somos se confunde con el sonido emitido por las cuerdas vocales o con el pensamiento del yo que tengamos en nuestra mente y lo que sea con lo cual éste se identifique. ¿Entonces a qué se refieren normalmente el yo, el mi y lo mío?
La mayoría de las personas continúa identificándose con el torrente incesante de la mente, el pensamiento compulsivo, prin­cipalmente repetitivo y banal. No hay un "yo" aparte de los proce­sos de pensamiento y de las emociones que los acompañan. Eso es lo que significa vivir en la inconciencia espiritual. Cuando se les dice que tienen una voz en la cabeza que no calla nunca, pregun­tan, "¿cuál voz?" o la niegan airadamente, obviamente con esa voz, desde quien piensa, desde la mente no observada. A esa voz casi podría considerársela como la entidad que ha tomado pose­sión de las personas.
Algunas personas nunca olvidan la primera vez que dejaron de identificarse con sus pensamientos y experimentaron brevemente el cambio, cuando dejaron de ser el contenido de su mente para ser la conciencia de fondo. Para otras personas sucede de una manera tan sutil que casi no la notan, o apenas perciben una corriente de alegría o paz interior, sin comprender la razón.





Eckhart Tolle
Una Nueva Tierra

Identificación con la Forma


El ego no es más que la identificación con la forma, es decir, con las formas de pensamiento principalmente. Si es que hay algo de realidad en el concepto del mal (realidad que es relativa y no absoluta), su definición sería la misma: identificación total con la forma: las formas físicas, las formas de pensamiento, las formas emocionales.
El resultado es un desconocimiento total de nuestra conexión con el todo, de nuestra unicidad intrínseca con "todo lo demás" y también con la Fuente. Este estado de olvido es el pecado original, el sufrimiento, el engaño. ¿Qué clase de mundo creamos cuando esta falsa idea de separación total es la base que gobierna todo lo que pensamos, decimos y hacemos? Para hallar la respuesta basta con observar la forma como los seres humanos se relacionan entre sí, leen un libro de historia o ven las noticias de la noche.
Si no cambian las estructuras de la mente humana, terminaremos siempre por crear una y otra vez el mismo mundo con sus mismos males y la misma disfunción.




Eckhart Tolle
Una Nueva Tierra

El personaje




El Personaje es nuestro Ego, el protagonista. Funcionamos viéndonos, haciendo coincidir la escena interior con la exterior creada Así nos gustamos.
Se trata de un montaje teatral. También intentamos seducir y convencer. Esta construcción nos produce el placer y la seguridad de creer que estamos manejando el ambiente, la situación, la “realidad”. A esto se refiere la auto-imagen. Luego quedan los retoques, las quejas, las críticas… y en este juego buscamos una autoestima sostenida por alfileres.
Escena tras escena, transcurre la existencia… aunque nada tenga que ver con la vida.


Colección Daidoji
Templo del Gran Camino