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¿Cuánto de tu vida pasas esperando?

¿Eres un habitual "esperador"? ¿Cuánto de tu vida pasas esperando? Lo que yo llamo "esperar en pequeña escala" es esperar en la fila de la oficina de correo,  en el embotellamiento del tráfico, en el aeropuerto, o esperar a que alguien llegue, o terminar de trabajar,  etc.  "Gran escala de espera" es esperar las próximas vacaciones, un mejor trabajo, que los niños crezcan, por una verdadera y significativa relación, por el éxito, hacer dinero, ser importante, volverte iluminado.  No es raro que la gente pase su vida entera esperando para vivir.
Esperar es un estado de la mente. Básicamente significa que tú quieres el futuro;  no quieres el presente. No quieres lo que tienes, y quieres lo que no tienes.  Con cada clase de espera, tu inconsciente crea conflictos internos entre tu aquí y ahora, donde tú no quieres estar, y el futuro proyectado, donde quieres estar. Esto reduce grandemente la calidad de tu vida por hacerte perder el presente.
Por ejemplo, mucha gente está esperando la prosperidad.  Eso no puede llegar en el futuro.  Cuando tú honras, admites, y aceptas totalmente tu realidad presente -donde tú estás, lo que tú eres, lo que estás haciendo ahora mismo- cuando totalmente aceptas lo que tienes, entonces estarás agradecido por lo que tienes, agradecido por lo que es, agradecido por Ser.  La gratitud por el momento presente y la plenitud de vida ahora es verdadera prosperidad.  No puede llegar en el futuro.  Entonces, puntual, esa prosperidad se manifiesta para ti en varias maneras.
Si estás insatisfecho con lo que tienes, o frustrado o enojado acerca de lo que te falta, eso puede motivarte a volverte rico, pero incluso si haces millones, continuarás experimentando la interna condición de que algo falta, y sumido en lo más profundo de tu ser, continuarás sintiendo insatisfacción. Puedes tener muchas excitantes experiencias que el dinero puede comprar, pero ellas llegarán y se irán y siempre te dejarán con un sentimiento de vacío y la necesidad de más gratificación física o psicológica.   No sentirás la plenitud de vida del Ahora, lo cual  es verdadera prosperidad.


Eckhart Tolle
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La iluminación ¿Qué es eso?

Un mendigo había estado sentado más treinta años a la orilla de un camino. Un día pasó por allí un desconocido. "Una monedita", murmuró mecánicamente el mendigo, alargando su vieja gorra de béisbol. "No tengo nada que darle", dijo el desconocido. Después preguntó: "Qué es eso en lo que está sentado?" "Nada", contestó el mendigo. "Sólo una caja vieja. Me he sentado en ella desde que tengo memoria". "¿Alguna vez ha mirado lo que hay dentro?", preguntó el desconocido. "No" dijo el mendigo. "¿Para qué? No hay nada dentro". "Échele una ojeada", insistió el desconocido. El mendigo se las arregló para abrir la caja. Con asombro, incredulidad y alborozo, vio que la caja estaba llena de oro.
Yo soy el desconocido que no tiene nada que darle y que le dice que mire dentro. No dentro de una caja como en la parábola, sino en un lugar aún más cercano, dentro de usted mismo.
"¡Pero yo no soy un mendigo! ", le oigo decir.
Los que no han encontrado su verdadera riqueza, que es la alegría radiante del Ser y la profunda e inconmovible paz que la acompaña, son mendigos, incluso si tienen mucha riqueza material. Buscan afuera mendrugos de placer o de realización para lograr la aceptación, la seguridad o el amor, mientras llevan dentro un tesoro que no sólo incluye todas esas cosas sino que es infinitamente mayor que todo lo que el mundo pueda ofrecer.
La palabra iluminación evoca la idea de un logro sobrehumano y el ego quiere conservar las cosas así, pero es simplemente el estado natural de sentir la unidad con el Ser. Es un estado de conexión con algo inconmensurable e indestructible, algo que, casi paradójicamente, es esencialmente usted y sin embargo es mucho más grande que usted. Es encontrar su verdadera naturaleza más allá del nombre y de la forma. La incapacidad de sentir esta conexión da lugar a la ilusión de la separación, de usted mismo y del mundo que lo rodea. Entonces usted se percibe a sí mismo, consciente o inconscientemente, como un fragmento ais­lado. Surge el miedo y el conflicto interior y exterior se vuelve la norma.
Me encanta la sencilla definición de la iluminación dada por Buda como "el fin del sufrimiento". No hay nada sobrehumano en esto, ¿cierto? Por supuesto, como toda definición, es incompleta. Sólo dice lo que la iluminación no es: no es sufrimiento. ¿Pero qué queda cuando ya no hay sufrimiento? El Buda no habla sobre esto y su silencio implica que usted tiene que averiguarlo por sí mismo. Usa una definición negativa para que la mente no la convierta en algo que se deba creer o en un logro sobrehumano, una meta que es imposible de alcanzar. A pesar de esta precaución, la mayoría de los budistas aún cree que la iluminación es para el Buda, no para ellos, al menos no en esta vida.


Eckart Tolle
El Poder del Ahora

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