La práctica del No Hacer

"Yo no puedo decir si lo que el mundo considera "felicidad" es o no es felicidad. Todo lo que sé es que cuando considero el camino que muchos recorren tratando de conseguirla, los veo correr precipitadamente, amargados y obsesionados, con las prisas generales del rebaño humano, incapaz de detenerse a sí mismo o cambiar de dirección. Y todo ello mientras proclaman que están a punto de conseguir la felicidad.



Por mi parte, no puedo aceptar su forma de ver las cosas, tanto si se trata de la felicidad como de la desgracia. Me pregunto si, al fin y al cabo, su concepto de la felicidad tiene algún sentido.
Mi opinión es que nunca nadie alcanzará la felicidad hasta que deje de buscarla. Mi mayor felicidad consiste precisamente en no hacer absolutamente nada que esté calculado para obtener la felicidad. Y esto para mucha gente es la peor conducta.
Yo quiero mantenerme fiel a la frace que dice: "La alegría perfecta es estar sin alegría. La alabanza perfecta es no ser alabado".
Si alguien pregunta "qué debería hacerse" y "qué no debería hacerse" en el mundo para conseguir la felicidad, mi respuesta es que esas preguntas no tienen respuesta. No hay forma de determinar esas cosas.
Pero, al mismo tiempo, si ceso de esforzarme en buscar la felicidad, lo "correcto" y lo "erróneo" se hacen aparentes de inmediato por si mismos.
Alegría y bienestar se hacen posible de inmediato en el momento en que uno cesa de actuar con la vista puesta en ellos, y si uno practica el no-hacer (wu wei) tendrá ambas cosas, felicidad y bienestar."


Thomas Merton

Llamando a la Energía Divina

Según la metafísica hindú todo está hecho de sonido. Existen miles de invocaciones y mantras de las diversas culturas y religiones de todo el mundo. En algunos se observa una semejanza de ritmo y entonación que nos hacen pensar en un origen común y por lo mismo, en largos ciclos de utilización que le otorgan el poder propio de la repetición inmemorial, aunque el valor más profundo de un mantra tiene que ver con lo que nosotros invertimos en él.



AOM: El gran sonido primordial, el sonido originario a partir del cual se creó el universo, el sonido de todos los sonidos juntos.

OM AH HUM: Tres sílabas de gran poder, que se utilizan para las finalidades siguientes: a) purificar la atmósfera antes de emprender un ritual o una meditación; b) trasmutar una ofrenda material en su contrapartida espiritual.

OM MANI PADME HUM: Significa "la joya del loto que reside dentro" Mani Padme representa la joya del loto, la sabiduría esencial de las enseñanzas budistas, la esencia divina, mientras que Hum representa la realidad sin límites encarnada dentro de los límites del ser individual. ASí Hum une lo individual con lo universal.

OM KLIM CRISTAVE NAMA HA: Significa "en el nombre del Todo que mi presencia crísitica venga a mí".

OM NAMAH SHIVAYA: Significa "en el nombre de Shiva". Es uno de los muchos mantras que invocan nombres de divinidades.

NAMY HO REN GE KYO: Este mantra japonés tiene un significado similar al anterior.

El mantra por excelencia que nos permite acceder al entusiasmo por la vida espiritual es el mantra Hare Krsna. Difundido por el maestro Sri Caitanya Mahaprabhu en India, fue luego traído a Occidente por un maestro de la misma sucesión discipular: Srila Bhaktivedanta Swami Prabhupada. Se explica que este mantra es el mantra de la liberación y su repetición es extremadamente beneficiosa.

HARE KRSNA HARE KRSNA KRSNA KRSHA, HARE HARE
HARE RAMA HARE RAMA RAMA RAMA HARE HARE

Su traducción aproximada es: ¡Oh Energía Divina! Ocúpame en Tu Servicio!

No es necesario intelectualizar el "significado" o la simbología del mantra para que su sonido ejerza sus efectos sobre nosotros. El ritmo sonoro funcionará en el plano incosnciente y acabará por saturar los pensamientos conscientes, lo cual a su vez, afectará a los ritmos. De hecho, parte de la magia del mantra consiste en que no se debe reflexionar sobre su sentido, pues sólo así trascenderemos los aspectos fragmentarios de la mente consciente y percibiremos la unidad subyacente.
Pronunciados en voz alta o interiormente de forma rítmica y repetitiva, los mantras son de gran eficacia. Algunas tradiciones hindúes utilizan una japa mala, una especie de rosario con 108 cuentas para recitar cada mantra en ciclos exactos al alba y a la puesta del sol.
También se aconseja recitarlos cada vez que nuestra mente esté concentrada en un trabajo que requiera toda nuestra atención, para mantener nuestra mente limpia y purificar nuestro entorno evitando los pensamientos impuros, las divagaciones y la falta de concentración. Pronunciado en voz alta durante un tiempo a primera hora de la mañana, un mantra eficaz queda reverberando en silencio, mentalmente, durante toda la jornada, y deja en nosotros la impronta de la vibración, la imagen y el significado. Se cree que con cada eco, el mantra centúa la magia sobre la textura de lo corporal así como de lo mental, en el sentido de promover la armonía y el orden. La actividad adopta un nuevo ritmo; todo baila a la cadencia del mantra.

El tiempo y nuestra percepción

¿El tiempo se está acelerando? Desde hace mucho advierto que mi día tiene más de veinticuatro horas ¿Le pasará lo mismo a otras personas?



-Sí, a algunos les puede ocurrir. En nuestro mundo subjetivo tenemos otro concepto del tiempo, menos material que el de los relojes y calendarios. El tiempo material se basa en los movimientos del planeta alrededor de sí mismo y alrededor del Sol lo cual le confiere cierto ritmo. Pero ese, que se basa en los días y las noches, en los meses y los años que pasan, ese no es nuestro tiempo interno. Internamente, vivimos ciclos de evolución. Un ciclo de esos no es ¨ tiempo ¨, sino el desarrollo de una energía, de un proceso evolutivo.
La percepción es diferente de la que se tiene al sentir que pasa el tiempo. Internamente no existe el tiempo que pasa. Lo que existe es una progresión del estado de conciencia, o de la conciencia misma. Quien advierte ese movimiento entra en otro tipo de tiempo. Llegamos a vivirlo cuando profundizamos el enfoque de nuestra atención, cuando decididamente nos dirigimos hacia adentro nuestro, sin huir de la realidad externa.
La clave es ofrecerle a nuestro centro de conciencia todo lo que se vive externamente. La percepción de ese ¨ nuevo tiempo ¨ puede comenzar en los sueños y, después, aparecer en la vida material. Comienza a producirse tal fusión de nuestro mundo interno con el externo, que los hechos de la vida material empiezan a sucederse con otro ritmo. Así, tardará mucho menos tiempo en hacer las cosas.
Otra característica de esta nueva realidad es que nunca sobra ni falta tiempo. Ya no hay prisa. Ya no hay atrasos. Todo transcurre puntualmente, de forma segura, tranquila y armoniosa con eficiencia y alegría.


Preguntas a Trigeirinho
Revista Señales

¿Cuánto tengo que ver con la envidia?

Cervantes llamó a la envidia "carcoma de todas las virtudes y raíz de infinitos males. Todos los vicios -añadía- tienen un no sé qué deleite consigo, pero el de la envidia no trae sino disgustos, rencores y rabia".
La envidia no es la admiración que sentimos hacia algunas personas, ni la codicia por los bienes ajenos, ni el desear tener las dotes o cualidades de otro. Es otra cosa. La envidia es entristecerse por el bien ajeno. Es quizá uno de los vicios más estériles y que más cuesta comprender y, al tiempo, también probablemente de los más extendidos, aunque nadie presuma de ello (de otros vicios sí que presumen muchos). El envidioso procura aquietar su dolor disminuyendo en su interior los éxitos de los demás. Cuando ve que otros son más alabados, piensa que la gloria que se tributa a los demás se la están robando a él, e intenta compensarlo despreciando sus cualidades, desprestigiando a quienes sabe que triunfan y sobresalen. A veces por eso los pesimistas son propensos a la envidia. Wilde decía que "cualquiera es capaz de compadecer los sufrimientos de un amigo, pero que hace falta un alma verdaderamente noble para alegrarse con los éxitos de un amigo".
La envidia lleva también a pensar mal de los demás sin fundamento suficiente, y a interpretar las cosas aparentemente positivas de otras personas siempre en clave de crítica. Así, el envidioso llamará ladrón y sinvergüenza a cualquiera que triunfe en los negocios; o interesado y adulador a aquél que le está tratando con corrección; o, como muestra de envidia más refinada, al hablar de ése que es un deportista brillante, reconocido por todos, dirá: "ese imbécil, ¡qué bien juega!".
Para superar la envidia, es preciso esforzarse por captar lo que de positivo hay en quienes nos rodean: proponerse seriamente despertar la capacidad de admiración por la gente a la que conocemos. Hay muchas cosas que admirar en las personas que nos rodean.


Alfonso Aguiló

El valor pedagógico del error

El error es una herramienta de evaluación, no algo malo. ¿Ustedes conocen alguna persona, que cuando se levanta en la mañana, se dice a sí misma: "Hoy, me propongo cometer los siguientes errores", y hace una lista?. Yo no la conozco y no sé si alguno de ustedes la conoce... o ¿ustedes hacen eso? Es evidente que no. Sin embargo, al final de un día de nuestras vidas, podríamos decir: "Oiga, mire cuántos errores cometí en el día de hoy". ¡Eso sí lo conozco! Eso significa, que la totalidad de los errores que cometemos los seres humanos, son involuntarios. Nadie tiene la intención de cometer un error. Eso no existe. Evidentemente, los cometemos y nos falta cometer más. No se vayan a asustar... nos falta cometer muchos errores.

Un maestro de sabiduría.... ¿quién es?, dentro de estas dos opciones:

1. Alguien que nunca comete errores
2. Alguien que ya cometió todos los errores

El maestro de sabiduría es alguien que ya cometió todos los errores posibles... ¿Y qué hizo? Aprendió de ellos y por eso ahora el maestro no comete errores. Pero, él no llegó a esa situación por casualidad, por buena suerte... Llegó a través de los errores mismos. Eso es lo que se llama EL VALOR PEDAGÓGICO DEL ERROR. Con esto buscamos quitarnos las ideas de culpa. Los padres, a veces se sienten culpables de que sus hijos tengan ciertas dificultades... Dicen... yo lo hubiera podido hacer mejor, si hubiera tenido más información, si hubiera sabido más cosas. No tienen porque sentirse culpables, porque nadie está obligado a saber lo que no sabe aún. Lo que necesita es seguir el proceso de aprendizaje.


Gerardo Schmedling T.
El Profundo valor del error

Amar la Tierra

Qué hermosa eres, Tierra, y qué sublime!
¡Qué perfecta es tu obediencia a la luz
Y qué noble tu sumisión al sol!
¡Qué adorable eres, velada en la sombra,
Y qué encantador es tu rostro, cubierto por la oscuridad!
¡Qué reconfortante es el cántico de tu amanecer
Y qué ásperas las loas de tu atardecer!
¡Qué perfecta eres, Tierra, y qué majestuosa!

Caminé por tus praderas y trepé tus montañas pedregosas,
Descendí a tus valles
Y entré a tus cavernas.
En las praderas encontré tu sueño,
En la montaña tu orgullo,
En.el valle fui testigo de tu tranquilidad,
En las rocas, de tu resolución,
En las cavernas, de tu secreto.
Eres débil y poderosa y humilde y arrogante:
Eres flexible y rígida. Diáfana y secreta.
Surqué tus mares y exploré tus ríos y seguí tus arroyos.
Oí a la Eternidad hablar en los flujos y reflujos de tus aguas
Y a los tiempos repetir tus cantos entre las colinas.
Oí a la vida llamando a la vida
En tus pasos montañosos
Y a lo largo de -tus laderas.
Eres boca y labios de la Eternidad,
Nervio y dedos del Tiempo,
Misterio y solución de la Vida.
Tu Primavera me despertó y me llevó a los campos,
Donde tu aliento perfumado se expande como incienso.
Vi los frutos de tu tarea veraniega.
En otoño,
Vi tu sangre fluir como vino en los viñedos.
El invierno me condujo a tu cama,
En la que la nieve da testimonio de tu pureza.
En tu primavera eres una esencia aromática;
En tu verano generoso;
En otoño fuente de abundancia.
Una noche calma y clara
Abrí las puertas y ventanas de mi alma:
Salí a verte.
Tenso el corazón de deseo y anhelos.
Y te vi con la vista clavada en las estrellas,
Que te sonreían.
Y tiré mis cadenas
Porque encontré que la vivienda del alma es tu espacio.
Sus deseos crecen con tus deseos,
Su paz se encuentra en tu paz,
Y la felicidad
En el dorado polvo que las estrellas esparcen sobre tu cuerpo.
Una noche,
Cuando las estrellas se volvían grises,
Y mi alma estaba cansada y ansiosa,
Salí hacia ti.
Y te me apareciste como urí gigante,
Armada con furiosas tempestades,
Combatiendo el pasado con el presente,
Reemplazando lo viejo con lo nuevo
Y dejando que el fuerte dispersara al débil.
Entonces aprendí que la ley del pueblo es nuestra ley.
Aprendí que quien no rompe sus ramas secas con su tempestad
Morirá aburrido,
Para despojarse de sus hojas secas,
Perecerá lentamente.
Qué generosa eres,
Y qué poderosa es tu añoranza
Por tus hijos,
Perdidos entre lo que alcanzaron,
Y lo que no pudieron obtener.
Nosotros gritamos y tú sonríes
¡Nosotros pasamos, pero tú quedas!
Nosotros blasfemamos y tú santificas
Nosotros dormimos sin soñar,
Pero tú sueñas en tu vigilia eterna.
Nosotros atravesamos tu pecho con espadas y lanzas
Y tú curas nuestras heridas con aceite y bálsamo.
Nosotros sembramos tus campos de huesos y calaveras,
Y tú, de ellos, levantas cipreses y sauces.
Nosotros vaciamos nuestros desperdicios en tu seno
Y tú llenas nuestros campos segados con gavillas de trigo
Y nuestros lagares con uvas.
Nosotros extraemos tus entrañas para hacer cañones y bombas,
Pero con nuestras entrañas tú creas lirios y rosas.
¡Qué sufrida eres, y qué misericordiosa!
¿Eres un átomo de polvo
Que levantó el pie de Dios
Cuando recorrió el Universo, de Este a Oeste?
¿O una chispa,
Proyectada del horno de la Eternidad?
¿Eres una semilla
Abandonada en el campo del firmamento
Para llegar a ser el árbol de Dios
Que alcance los cielos con sus ramas celestiales?
¿O eres una gota de sangre
En las venas del gigante entre los gigantes,
O una perla de sudor en su frente?
¿Eres una fruta madurada por el sol?
¿Creces del árbol del Conocimiento Absoluto
Cuyas raíces se extienden por la Eternidad
Y cuyas ramas se remontan al Infinito?
¿Eres una joya
Que el Dios del Tiempo colocó en la palma del Dios del Espacio?
¿Quién eres, Tierra, y qué eres?
¡Tú eres "yo", Tierra!
Tú eres mi vista y mi discernimiento.
Tú eres mi conocimiento y mi sueño.
Tú eres mi hambre y mi sed.
Tú eres mi tristeza y mi alegría.
Tú eres mi descuido y mi alerta.
Tú eres la belleza que vive en mis ojos,
El deseo de mi corazón,
La vida eterna de mi alma.
Tú eres "yo", Tierra.
Si no fuera por mi existencia,
Tú no existirías.


Khalil Gibran - Pensamientos y meditaciones

Esencia y personalidad

Hay un dicho sufí: “Estar en el mundo, pero no pertenecer a él”. Esta frase puede tener varios significados. El significado depende de la situación y de tu propio desarrollo y capacidad de comprensión. “Estar en el mundo, pero no pertenecer a él” es un asunto de orientación.
Cuando nace un bebé, es todo esencia o puro ser. Su esencia no es la misma, desde luego, que la esencia de un adulto desarrollado o realizado. Es la esencia de un niño, indiferenciada, como un gran amasijo. A medida que el niño se desarrolla, la personalidad comienza a desarrollarse como resultados de interacciones con el entorno y especialmente con los padres. Puesto que la mayoría de los padres se encuentran identificados con sus personalidades y no con su esencia no reconocen ni animan la esencia del niño. De modo que, al cabo de unos pocos años, la esencia es, de hecho, olvidada, y en lugar de la esencia, se desarrolla la personalidad. La esencia es reemplazada con distintas identificaciones. El niño se identifica con uno u otro padre, con esta o con esa experiencia, y con toda clase de nociones obre él mismo. A medida que el niño crece, esas identificaciones, experiencias y nociones se consolidan y estructuran como su personalidad. El niño, y posteriormente el adulto, creen que esa estructura es su verdadero “yo”.
Sin embargo, para empezar su esencia estaba allí y aún sigue estando allí. Aunque no fue vista ni reconocida e incluso fue rechazada y herida de diversas maneras, está aún allí. Para protegerse a sí misma se ha enterrado, se ha puesto a cubierto. La protección es la personalidad. No hay nada malo en tener una personalidad. Has de tener una. No podrías sobrevivir sin ella. Sin embargo, si tomas la personalidad como aquello que realmente eres, entonces estás distorsionando la realidad porque tú no eres tu personalidad. La personalidad está compuesta de experiencias del pasado, de ideas, de conceptos, de identificaciones. Tú posees el potencial para desarrollar una verdadera individualidad, la esencia personal, la cual es diferente de la personalidad que cubre la pérdida de la esencia. Pero este potencial normalmente es sometido por lo que denominamos ego: nuestro propio sentido de identidad que ha sido adquirido.
Si una persona se cree que él es el ego, las identificaciones, las ideas, las experiencias del pasado, entonces se dice de él que “no está en el mundo, sino que le pertenece”. No es consciente de quién es realmente, de su esencia. Esto es difícil de comprender a menos que seamos conscientes de nuestra propia esencia en algunos momentos.


El Corazón de Diamante

El vuelo del Halcón

Un rey recibió como obsequio, dos pequeños halcones, y los entregó al maestro de cetrería, para que los entrenara.
Pasando unos meses, el maestro le informó al rey que uno de los halcones estaba perfectamente, pero que al otro no sabía qué le sucedía: no se había movido de la rama donde lo dejó desde el día que llegó.
El rey mandó llamar a curanderos y sanadores para que vieran al halcón, pero nadie pudo hacer volar al ave.
Encargó, entonces, la misión a miembros de la corte, pero nada sucedió.
Al día siguiente, por la ventana, el monarca pudo observar, que el ave aún continuaba inmóvil.
Entonces, decidió comunicar a su pueblo que ofrecería una recompensa a la persona que hiciera volar al halcón.
A la mañana siguiente, vio al halcón volando ágilmente por los jardines.
El rey le dijo a su corte,"Traedme al autor de ese milagro".
Su corte rápidamente le presentó a un campesino.

El rey le pregunto:
-¿Tú hiciste volar al halcón? ¿Cómo lo hiciste?¿Eres mago?.

Intimidado el campesino le dijo al rey:
-Fue fácil mi rey. Sólo corte la rama, y el halcón voló.


Autor Desconocido

Vivir las propias experiencias

El Anciano y El Niño

Eran un anciano y un niño que viajaban con un burro de pueblo en pueblo. Llegaron a una aldea caminando junto al asno y, al pasar por ella, un grupo de jóvenes se rió de ellos, gritando:
-¡Mirad que par de tontos! Tienen un burro y, en lugar de montarlo, van los dos andando a su lado. Por lo menos, el viejo podría subirse al burro.

Entonces el anciano se subió al burro y prosiguieron al marcha. Llegaron a otro pueblo y, al pasar por el mismo, algunas personas se llenaron de indignación cuando vieron al viejo sobre el burro y al niño caminando al lado. Dijeron:
- "¡Parece mentira! ¡Qué desfachatez! El viejo sentado en el burro y el pobre niño caminando".

Al salir del pueblo, el anciano y el niño intercambiaron sus puestos. Siguieron haciendo camino hasta llegar a otra aldea. Cuando las gentes los vieron, exclamaron escandalizados:
- "¡Este es verdaderamente intolerable! ¿Habéis visto algo semejante? El muchacho montado en el burro y el pobre anciano caminando a su lado. ¡Qué vergüenza!"

Puestas así las cosas, el viejo y el niño compartieron el burro. El fiel animal llevaba ahora el cuerpo de ambos sobre su lomo. Cruzaron junto a un grupo de campesinos y éstos comenzaron a vociferar:
- "¡Sinvergüenzas! ¿Es que no tenéis corazón? ¡Vais a reventar al pobre animal!"

El anciano y el niño optaron por cargar al burro sobre sus hombros. De este modo llegaron al siguiente pueblo. La gente se apiñó alrededor de ellos. Entre las carcajadas, los pueblerinos se mofaban gritando:
- "Nunca hemos visto gente tan boba. Tienen un burro y en lugar de montarse sobre él, lo llevan a cuestas. ¡Esto sí que es bueno! ¡Qué par de tontos!"

Al dejar el último pueblo, el anciano y el niño ya no sabían cómo enfrentar la próxima aldea, las críticas los habían confundido..
Así que se sentaron frente a un río, y al mirar el reflejo de sus rostros en el agua, comprendieron que estaban solos, que su camino dependía sólo de ellos, que para continuar debían seguir su propia intuición, vivir sus propias experiencias.

Física Cuántica y realidad

La Física antigua veía al mundo como algo separado de nosotros, que estaba «allá afuera». La Física moderna ve al universo como participativo: todas las cosas están conectadas, y en cierto modo, está «aquí adentro». Como resultado de la búsqueda por parte del hombre de la partícula elemental de la vida y mientras buscaban la piedra fundacional de la vida, los físicos hicieron algunos descubrimientos interesantes. Al tratar de medir las propiedades de las partículas subatómicas, descubrieron que, dependiendo de lo que medían, esas partículas subatómicas, o «cuantos», se manifestaban a veces en forma de partículas y otras, en forma de ondas.
Lo que resulta increíble acerca de todo eso es: una partícula no tiene las propiedades de una onda y una onda no tiene las propiedades de una partícula. Son opuestas.
Lo que determinaba si el "cuanto" presentaba las propiedades de una partícula o de una onda era el tipo de equipo de medición instalado por los científicos. Si instalaban equipos de medición de ondas, descubrían que el "cuanto" era una onda. Si instalaban equipos de medición de partículas, los "cuantos" eran partículas. Era lo que los científicos quisieran que fuera. Básicamente, ellos determinaban la realidad. Los científicos determinaban las propiedades, las realidades, de los "cuantos" a través de la elección de determinado equipo de medición.
La presencia física y la sensación que producen las cosas materiales son producto de la mente y los sentidos. La forma y sustancia del universo son el resultado de nuestro pensamiento; por lo tanto, vivimos en un mundo mental. Todo tiene una frecuencia vibratoria y nosotros tomamos esas vibraciones y les damos forma y sustancia a través de los pensamientos y los sentidos. Sin la mente y los sentidos, lo único que existe es energía y espacio. La mente es la clave de la realidad. La realidad de la vida comienza desde adentro, en la mente, y luego toma su forma en el mundo material. Así se manifiesta la espiritualidad: se manifiesta en las leyes naturales del universo. Si usted puede pensarlo, puede hacerlo.
La vida es lo que hacemos de ella. Usted determina qué es la realidad. Ya no es más «será lo que deba ser». Será lo que usted quiera que sea. Uno de los efectos secundarios de esa serie de hallazgos es el descubrimiento de la paradoja de la realidad. La paradoja de la realidad consiste simplemente en que todas las cosas contienen su opuesto. Los "cuantos" pueden ser partículas u ondas; son ambas cosas. Usted puede ser un éxito o un fracaso; es ambas cosas. Y de la misma manera en que los científicos pueden determinar qué serán los "cuantos" en un momento específico, usted tiene el mismo poder sobre el éxito y el fracaso.
El hecho de no hacer nada también es hacer algo, a pesar de que muy pocas personas se den cuenta de ello. Tanto el fracaso como éxito son una elección. Y al universo o a la naturaleza no les importa cuál de los dos experimenta; le darán cualquiera de las dos cosas.
Necesitamos aprender a sentirnos cómodos con aquello que nos resulta incómodo. El hecho de que la realidad sea una paradoja, de que todas las cosas contengan a su opuesto, que los "cuantos" puedan ser ondas o partículas, no resulta desconcertante para la naturaleza ni para el universo. De hecho, la naturaleza y el universo están muy cómodos con que las cosas sean así, porque son así.
El universo y todo lo que hay en él se encuentra en un fluir constante, cambiando su polaridad, pero la gente continuamente se esfuerza por lograr que la vida se mantenga inalterable y constante cuando eso es imposible. Al producirse el cambio, algunas personas se alteran y pierden el rumbo por completo. En vez de ver en el cambio la esencia de la vida, el elemento que conforma la oportunidad, solamente ven su propia incomodidad. Cuando Dios cierra una puerta abre otra: es lo que sucede cuando se produce el cambio. El problema es que la mayoría de las personas no pierde de vista la puerta cerrada y se lamenta en vez de emplear su energía para buscar la puerta abierta. Necesitamos llegar a sentirnos cómodos con el cambio. El cambio es algo positivo. El cambio es maravilloso. El cambio es la realidad.



Vincent Roazzi