El universo está vivo




Cada era, cada generación posee sus propias suposiciones bien arraigadas: que el mundo es plano, que el mundo es redondo. Existen cientos de suposiciones ocultas, cosas que damos por sentadas que pueden ser o no ser verdad. En la gran mayoría de los casos, esas concepciones de "la realidad" que pertenecen al paradigma o visión del mundo imperante no son precisas. Si la historia sirve de guía, gran parte de lo que hoy en día damos por sentado con respecto al mundo, simplemente no es verdad.
En el progreso de la ciencia hay etapas de entendimiento y etapas de evolución del conocimiento. Cada una de ellas trae consigo su propia visión del mundo, su propio paradigma, según el cual la gente actúa, han nacido gobiernos y naciones, se han redactado constituciones, se han estructurado instituciones y se ha creado la educación. Así, el mundo evoluciona de paradigma en paradigma a medida que el conocimiento progresa.

Creo que la tendencia de mayor alcance en nuestros días es un cambio emergente en la visión que compartimos del universo: dejar de considerar que está muerto y experimentar que está vivo. Si consideramos que el universo está vivo y vemos que nosotros mismos estamos continuamente contenidos dentro de ese principio vital, veremos que estamos íntimamente relacionados con todo lo que existe. Esa visión interior representa un nuevo modo de mirar el mundo y de relacionarnos con él, y superar la profunda separación que ha marcado nuestras vidas.


John Hagelin
Físico

Cuando reducimos la vida a lo ordinario


La mayoría de nosotros hemos aprendido a ir por la vida sólo con nuestro ego, a despertarnos a la mañana y pensar que debemos tener un control total sobre nuestro día. Creamos listas mentales inflexibles de proyectos que pensamos llevar a cabo y perseguimos esos fines con una especie de visión de túnel. Sin embargo, el misterio sigue estando, bailando en las orillas de nuestra vida, dándonos visiones fugaces de posibilidades. Debemos tomar la decisión de desacelerarnos y modificar nuestro punto de atención, y empezar a actuar de acuerdo con las oportunidades que se presentan en nuestro camino.



Es casi imposible que al mirar hacia atrás no veamos un esquema de sincronicidad en los hechos misteriosos que pasaron para hacernos llegar a nuestra carrera actual, nuestro cónyuge o la red de amigos y alianzas en las que confiamos. Mucho más difícil es la percepción de esos hechos tan importantes en la vida en el presente, cuando ocurren. Las coincidencias pueden ser impactantes. Pero también pueden ser muy sutiles y fugaces y por lo tanto fácilmente pasadas por alto -tal como nos lo indicaba la vieja visión materialista- como si fueran obra del azar o simple casualidad.
Nuestro desafío personal consiste en superar el condicionamiento cultural que nos lleva a reducir la vida a lo ordinario, al lugar común y a lo carente de misterio.



James Redfield
La nueva visión espiritual

Nada está fuera


La mayoría de la gente, aunque aparentemente estén vivos, existen en un estado surreal entre estar dormidos y estar en estado comatoso.
La consciencia inicial viene de los cinco sentidos, así como del raciocinio, conocimiento y lógica. Luego está la consciencia adquirida en las experiencias en esta vida. Pero, más allá de la habitual, existe una consciencia más sutil, una percepción extrasensorial. Es vital sentir, reforzar y reclamar esa percepción extrasensorial, porque el lenguaje del Ser infinito es muy sutil; sus requerimientos no son necesariamente obvios para la mente consciente. Opera a un nivel energético subliminal muy rápido. Sin un poco de esa percepción, se podría pasar por alto algo de vital importancia, o, no ver la respuesta a un problema que está impidiendo la evolución como ser espiritual.
Cuando has interiorizado la fuerza de Dios, y aceptas que eres parte de la infinita energía que compone todas las cosas, entonces estás conectado con todas la Creación. La realidad exterior parece estar fuera de uno, pero eso es una ilusión creada por un punto de vista finito.



Un ser transdimensional que viera el plano terrestre, mirando las formas-pensamiento de la gente y sus sentimientos, vería la tierra como una molécula hecha de átomos muy diferentes, de materia, pensamiento y sentimiento. Vería toda nuestra evolución dentro de una molécula. Desde más allá del plano terrestre no se vería realidad interna y externa; sólo habría una realidad, toda ella interna. Así que estamos secretamente conectados con todas las cosas, visibles e invisibles, aquí y más allá.
Nada está fuera.


Stuart Wilde
33 Pasos para reclamar tu poder interior

Ego: el problema es cuando nos domina


¿Es un error sentirnos orgullosos de lo que poseemos o resentir a los demás por tener más que nosotros? En lo absoluto. Esa sensación de orgullo, la necesidad de sobresalir, el aparente fortalecimiento del saber en virtud del "más" y la mengua en virtud del "menos" no es algo bueno ni malo: es el ego.
El ego no es malo, sencillamente es inconsciente. Cuando nos damos a la tarea de observar el ego, comenzamos a trascenderlo. No conviene tomar al ego muy en serio. Cuando detectamos un comportamiento egotista, sonreímos. A veces hasta reímos. ¿Cómo pudo la humanidad tomarlo en serio durante tanto tiempo? Por encima de todo, es preciso saber que el ego no es personal, no es lo que somos. Cuando consideramos que el ego es nuestro problema personal, es sólo cuestión de más ego.




Eckhart Tolle
Una Nueva Tierra

Crecer duele


¿Por qué en determinadas situaciones continuamos defendiendo actitudes negativas y autodestructivas a pesar de la evidencia en contra? ¿Por qué permanecemos atados a la irracionalidad pudiendo salirmos de ella?
Anthony de Mello decía que los humanos actuamos, como si viviéramos en una piscina llena de mierda hasta el cuello y nuestra preocupación principal se redujera a que nadie levantara olas. Nos resignamos a vivir así, limitados, atra­pados, infelices y relativamente satisfechos, porque al menos mantenemos los excrementos en un nivel aceptable. Confor­mismo puro. La revolución psicológica verdadera sería salirnos de la piscina, pero algo nos lo impide, como si estuviéra­mos anclados en un banco de arena movediza que nos chupa, lentamente. El pensamiento que nos prohibe ser atrevidos y explorar el mundo con libertad está enquistado en nuestra base de datos:"Mas vale malo conocido que bueno por conocer".
La mayoría de las personas mostramos una alta resistencia al cambio. Preferimos lo conocido a lo desconocido, puesto que lo nuevo suele generar incomodidad y estrés. Cambiar implica pasar de un estado a otro, lo cual hace que inevitablemente el sistema se desorganice para volver a organizarse lue­go asumiendo otra estructura.Todo cambio es incómodo, como cuando queremos reemplazar unos zapatos viejos por unos nuevos.
Teilhard de Chardin consideraba que todo crecimiento está vinculado a un grado de sufrimiento. El cambio requiere que desechemos durante un tiempo las señales de seguridad de los antiguos esquemas que nos han acompañado durante años, para adoptar otros comportamientos con los que no es­tamos tan familiarizados ni nos generan tanta confianza. Cre­cer duele y asusta.
La novedad produce dos emociones encontradas: miedo y curiosidad. Mientras el miedo a lo desconocido actúa como un freno, la curiosidad obra como un incentivo (a veces irre­frenable) que nos lleva a explorar el mundo y a asombrarnos.
Aceptar la posibilidad de renovarse implica que la curiosi­dad como fuerza positiva se imponga a la parálisis que genera el temor. Abandonar las viejas costumbres y permitirse la re­visión de las creencias que nos han gobernado durante años requiere de valentía.




Walter Riso
Pensar bien, sentirse mejor

Como vemos "la realidad"




¿Cómo se hace un sistema de creencias? Por lo que ves y tocas, por lo que oyes y hueles. Luego el sistema nervioso tiene una sola función: reforzar el sistema de creencias. Las personas sólo pueden captar menos de una millonésima de los estímulos. Y estos estímulos son los que refuerzan lo que uds. piensan que existe. Si Uds. no piensan que existe, ni siquiera lo van a ver. De manera que el dicho "ver para creer" es al revés: "creer para ver". De aquí que si no se cree en algo, no se le ve y no se le oye, no se le puede tocar, gustar, ni oler.
Nuestro sistema nervioso ha sido programado para captar sólo un fragmento de la realidad y con estos fragmentos, que es todo lo que tenemos, no podemos ver el todo. Esa es la razón por la que vivimos alienados, fragmentados, separados de los demás, porque sólo podemos ver un poco aquí y allá. y estos fragmentos se han estructurado como resultado de los compromisos cognoscitivos prematuros que hemos hecho.
Por ejemplo, el ojo humano puede ver entre 3.70 y 7.90 billonésimas del espectro. Esto se puede entender, pero normalmente sólo puede ver dentro de esos límites. Todo lo que sobrepase estas longitudes de onda, no existe para nosotros. Hay instrumentos o aparatos científicos que extienden esos límites, pero sólo un poco. Lo que percibimos no es exactamente la realidad. No es el aspecto real del mundo. Es literalmente nuestra manera de mirarlo.
Las diferentes especies de animales lo ven diferente. Si uno pasea con su perro, verá que huele un universo completamente diferente al nuestro, oye lo que uno no puede oír.
Una serpiente siente su medio más en infrarrojo. Un murciélago se orienta durante su vuelo a través del eco del ultrasonido. Las células del ojo de la abeja no pueden percibir los colores que nosotros percibimos, pero ven en la zona del ultravioleta. Cuando la abeja mira una flor, no ve la flor, sino la miel a distancia. Se pierde la flor, pero nosotros nos perdemos la miel. Los ojos del camaleón se mueven a lo largo de dos ejes diferentes. No podemos imaginar cómo ve el camaleón. ¿Cuál es entonces el verdadero aspecto, la verdadera textura, el verdadero sonido? La respuesta es: no hay más que infinitas posibilidades coexistiendo al mismo tiempo. De esas infinitas posibilidades coexistiendo al mismo tiempo, nosotros estructuramos una realidad perceptual. Y si ocurre que concordamos con ella, entonces decimos de que ahí tenemos la prueba de que existe.
Sir John Eccles, fisiólogo australiano, quien también ganó el Premio Nobel, dijo: No existen colores en el mundo real, no hay textura en el mundo real, ni olores, ni belleza, ni fealdad. Son todas realidades perceptuales, estructuradas en nuestra propia consciencia. Lo creamos todo mediante nuestra interacción.


Deepak Chopra
Curación cuántica

Lo que no vuelve




Cuando llegaron al borde del río, el maestro arrojó una moneda de oro al fondo. El discípulo, creyendo que se trataba de un manantial de los deseos, se dispuso a hacer lo mismo, pero la mano del sabio detuvo su acción:

-Nunca olvides que existen cuatro cosas en la vida que jamás se recuperan:

La piedra, después de arrojada.
La palabra, después de proferida.
La ocasión, después de pérdida.
El tiempo, después de pasado.

Durante un tiempo, ambos callaron y vieron pasar el agua, un agua que nunca más volvería... El discípulo, inmerso en este pensamiento, se atrevió a romper el silencio:

-¿Por qué ha arrojado algo tan valioso al río, maestro? No le veo sentido…
-Para que recuerdes que esta lección no tiene precio. –contestó el sabio.



Cuento Zen

Proactividad y Reactividad


Nuestra efectividad está condicionada por “nosotros”, no por “los otros”.

Analicemos la palabra Responsabilidad: Habilidad para escoger nuestra respuesta; la gente efectiva es proactiva, su actitud es el producto de sus propias decisiones, basadas en valores; en lugar de producto de su condicionamiento en la vida o en sus sentimientos. Mientras más proactivo, menor es la tendencia a culpar a otros por lo que nos pasa.
Libertad es una condición derivada del ambiente: Ud. tiene varias opciones de las cuales escoger. Liberación es una condición de la persona: significa que Ud. tiene la fuerza interior para ejercer esas opciones. Esa es la base de la Proactividad.



Nuestra naturaleza básica es actuar, no que actúen sobre nosotros. El lenguaje de la gente reactiva es sentirse manipulada por el ambiente, por las condiciones externas, o por su propio condicionamiento. ¡No puedo hacerlo, yo soy así!, ¡No tengo tiempo! Determinismo es sentirse víctima de condiciones externas, “mi vida está determinada por condiciones fuera de mi control”.
La conducta Proactiva es el producto de nuestras propias decisiones, basadas en valores. La conducta reactiva nos lleva a culpar a otros, o las circunstancias de nuestros propios males. El espíritu del lenguaje reactivo es transferir a otros nuestras responsabilidades y a eludir nuestro compromiso, llevándonos a enfrentar los problemas bajo perspectivas equivocadas.
Una persona proactiva no niega los efectos que los aspectos genéticos, familiares, o ambientales tienen en nuestra vida; los acepta como una influencia, pero ejercita la libertad de escoger la respuesta a esos estímulos. En la Proactividad, nuestra efectividad y nuestra felicidad está condicionada por nosotros, no por “los otros”.


Stephen Covey
Siete Hábitos de la Gente Efectiva


Entre el saber y el sentir




Le preguntaron cierta vez a Uwais, el Sufí: «¿Qué es lo que la Gracia te ha dado?».
Y les respondió: «Cuando me despierto por las mañanas, me siento como un hombre que no está seguro de vivir hasta la noche».
Le volvieron a preguntar: «Pero esto ¿no lo saben todos los hombres?».
Y replicó Uwais: «Sí, lo saben, Pero no todos lo sienten».

Jamás se ha emborrachado nadie a base de comprender intelectualmente la palabra VINO.


Cuentos Sufis

Erudición o Realización


Un derviche pasaba por delante de un pozo seco en el que había caído accidentalmente un gramático en una noche oscura, y el desventurado daba gritos pidiendo ayuda. El derviche llamó a otros hombres pidiéndoles que trajeran una cuerda y una escalera para rescatar al hombre que estaba en el pozo. Pero el gramático gritó desde el fondo del pozo al derviche que, según las normas de la gramática, debía decir primero la palabra "escalera" y después la palabra "cuerda". Al oír esto, el derviche respondió: "¡Pues quédate donde estas, mientras voy a aprender a hablar como es debido!".
Los que se dedican constantemente a debatir sutilezas sin procurar desentrañar el significado interior de las cosas son como el hombre del pozo. Se quedan hundidos en las dificultades de la erudición que ellos creen tener y no buscan un maestro que los pueda conducir hasta un destino espiritual que valga la pena.




Cien Historias Sufíes