Fuerzas positivas y negativas


La Cábala considera que cada ser humano está en equilibrio entre dos poderosas fuerzas. Una fuerza positiva nos empuja hacia la transformación de nuestra naturaleza y la realización última, mientras que una negativa nos invita a realizar acciones egoístas, a buscar la gratificación inmediata y el placer transitorio. Ambas fuerzas actúan sobre nosotros con la misma intensidad todo el tiempo. El significado de la fuerza positiva es evidente, pero la fuerza negativa es indispensable para el desarrollo espiritual.
Gracias a la fuerza negativa tenemos la oportunidad de elegir la dirección de nuestras vidas a cada momento. Recuerda: la elección hace posible que ganemos la beneficencia del Creador. Sin ella, la realización verdadera es imposible. Así­ como individualmente enfrentamos esta dos fuerzas, la humanidad también está entre ellas. «Estamos todos juntos en esto». La Cábala enseña que cuando un ser humano elige la dirección positiva, el mundo entero también se mueve hacia la Luz. A nivel práctico, nuestros actos positivos permiten que los demás actúen como consecuencia de nuestra elección. De igual modo, cuando nos inclinamos hacia el egoí­smo y el interés personal, el mundo tiende a la negatividad. Cada uno de nosotros influye en la suerte de los demás. Nuestras acciones positivas o negativas, no importa su magnitud, afectan al estado espiritual del mundo . Esto nos lleva a un principio cabalístico básico: «Lo externo despierta lo interno».
Resistirnos a la naturaleza egoí­sta en la vida cotidiana es un acto externo que despierta nuestro potencial interno, y el de los demás. La meta de la transformación, para nosotros y para el mundo, consiste en ser diferentes. Un buen comienzo es que empecemos a comportarnos distinto en lo individual.





Michael Berg
El camino de la Cábala


Eso es lo que eres


Lo que llamamos espíritu o consciencia pura es el campo de infinitas posibilidades. Lo que llamamos mente es la amplitud de probabilidades. Y lo que llamamos el cuerpo, es simplemente una partícula congelada en el momento de la atención. Pero, nos confundimos con la partícula congelada en el momento de la atención y de ahí el temor de la mortalidad y todos los problemas de la vida. Ese momento congelado de atención, ese cuerpo físico, no es más que una mascarada. Porque, debajo de ese momento congelado de atención, está la amplitud de probalidades y después de eso, está el campo de posibilidades infinitas que es lo que nosotros realmente somos. Eso es la consciencia.



Dice la literatura Ayurvédica: "Eso es lo que eres". Esta expresión que aparece en la literatura Ayurvédica es equivalente a: "Conócete a tí mismo, como el campo y el conocedor del campo" (Bhagavad Gîta, cap. 13). "Y cuando tengas ese conocimiento vivencial, te darás cuenta de que tu verdadera condición como campo es inmortal". Otra descripción hermosa es: "El agua no lo puede mojar, el fuego no lo puede quemar, las armas no lo pueden partir; no tiene ni comienzo, ni fin; y, es muy antiguo...eso es quién eres. Entonces, ve y encuéntrate allí, y ya no tendrás más problemas"

Creo que los biólogos, los físicos y la gente de campos espirituales, coinciden actualmente sobre esto. Por lo menos, los biólogos más actualizados, algunos de instituciones de mucho prestigio, hablan de la consciencia y de cómo trasciende la experiencia material, de cómo la consciencia no puede ser destruída. Esta sobrevive a la muerte física. Y, en realidad, esa es la fuente de toda creación. Todo el universo es este único campo unificado de consciencia. Interactúa consigo mismo. Crea no sólo el cuerpo físico, sino también el Universo físico.


Deepak Chopra
Curación cuántica

Más allá del pensamiento



La mayoría de la gente se pasa la vida aprisionada en los confines de sus propios pensamientos. Nunca van más allá de un sentido de identidad estrecho y personalizado, fabricado por la mente y condicionado por el pasado.
En tí, como en cada ser humano, hay una dimensión de conciencia mucho más profunda que el pensamiento. Es la esencia misma de tu ser. Podemos llamarla presencia, alerta, conciencia incondicionada. En las antiguas enseñanzas, es el Cristo interno, o tu naturaleza de Buda. Hallar esa dimensión te libera, y libera al mundo del sufrimiento que te causas a tí mismo y a los demás cuando sólo conoces el «pequeño yo» fabricado por la mente, que es quien dirige tu vida. El amor, la alegría, la expansión creativa y una paz interna duradera sólo pueden entrar en tu vida a través de esa dimensión de conciencia incondicionada.



Si puedes reconocer, aunque sea de vez en cuando, que los pensamientos que pasan por tu mente son simples pensamientos, sí puedes ser testigo de tus hábitos mentales y emocionales reactivos cuando se producen, entonces esa dimensión ya está emergiendo en tí como la conciencia en la que ocurren los pensamientos y emociones: el espacio interno intemporal donde se despliegan los contenidos de tu vida.
La corriente de pensamientos tiene una enorme inercia que puede arrastrarte fácilmente. Cada pensamiento pretende tener una gran importancia. Quiere captar toda tu atención.
He aquí un ejercicio espiritual que puedes practicar: no te tomes tus pensamientos demasiado en serio.



Eckhart Tolle
El silencio habla

La Lógica




Cuando nadie nos limita, las posibilidades pueden ser infinitas.
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La Tierra no pertenece al hombre


Sabemos al menos una cosa. La Tierra no pertenece al hombre; el hombre pertenece a la Tierra. Sabemos esto.Todas las cosas están ligadas como la sangre que une a una familia. Todas las cosas están entrelazadas.Todo lo que le suceda a la tierra le sucederá a los hijos de la Tierra.



El hombre no es quién tejió la trama de la vida; es sólo un hilo en ella.Todo lo que le hace a la trama se lo hace a él mismo.


Jefe Seattle

No te adaptes


En nuestra sociedad parece existir el temor generalizado a volar demasiado cerca del sol, a conseguir demasiado y luego perderlo; a llegar a ser demasiado feliz y hundirse luego. Esto contagia no sólo a los individuos sino a toda la especie. Cuando consideramos la capacidad de los seres humanos para vivir en paz, en armonía, productivamente con alegría incluso, y consideramos luego el mundo tal cual es, la comparación resulta patética. ¿Y por qué ha llegado la especie humana a esta situación? Por la única y sola razón de que los individuos han permanecido ciegos a la infinitud de su propia capacidad, y han perdido el tiempo procurando convertirse en individuos "medios", en adaptarse a lo que "tradicionalmente" se espera de ellos, ajustarse a las estructuras sociales que perpetúan la miseria que es hoy la mayor parte del mundo en que vivimos.




¿Quién es este ser humano que en los últimos milenios ha salido de las cuevas y creado teorías de la relatividad, ha dado nombre al cielo, en primer término, ha escudriñado el universo y ha demostrado incluso que ninguna máquina diseñada de acuerdo con cualquier sistema lógico, ninguna computadora creada por el hombre, puede siquiera compararse con la capacidad matemática del pensamiento humano?
La próxima vez que contemples el cielo con asombro y desconcierto, recuerda que albergas dentro de tí mismo misterios mucho más grandes. La diferencia es que el cielo no puede pensar sobre sí mismo, no puede elegir lo que será.


Wayne Dyer
El cielo es el límite

Los 7 principios metafísicos (o leyes)


"El cambio fundamental ocurrirá cuando el Pensador... cambie de mentalidad".

Los 7 Principios fueron escritos por Hermes Trismegisto en el antiguo Egipto. Hermes es considerado el Padre de la Sabiduría, fundador de la Astrología y descubridor de la Alquimia. Toda su enseñanza se mantuvo guardada en forma secreta para la gente y sólo fue revelada a unos pocos escogidos en aquel entonces. De allí viene el concepto de "herméticamente" guardado.
Originalmente, toda la información se transmitió de boca en boca, sin material escrito. Luego se inició la recopilación de estas enseñanzas en un conjunto de axiomas y máximas, en el libro llamado El Kybalión, escrito por tres iniciados. Muchas de las enseñanzas metafísicas también se han difundido bajo la autoría del Conde de Saint Germain, quien según aseguran los estudiosos del tema, fue una de las reencarnaciones del Maestro Hermes.
Los estudiantes y maestros herméticos modernos consideran a la Alquimia como un "arte de transmutación mental", por el cual se reemplazan pensamientos de baja naturaleza por otros más elevados. Ellos sostienen que la llamada "piedra filosofal", capaz de transmutar metales en oro, era sólo un símbolo que los antiguos tomaban para representar la transformación del hombre de "plomo" en hombre de oro". El conocimiento de las Leyes del Universo nos da la oportunidad de transformarnos a nosotros mismos y a la material que nos rodea.

Dice textualmente El Kybalión: "Los principios de la verdad" son siete:

El principio de Mentalismo
"El todo es mente, el universo es mental."

El principio de Correspondencia
"Como arriba es abajo, como abajo es arriba."

El principio de Vibración
"Nada está inmóvil; todo se mueve; todo vibra."

El principio de Polaridad
"Todo es doble; todo tiene dos polos; todo, su par de opuestos: los semejantes y los antagónicos son lo mismo; los opuestos son idénticos en naturaleza, pero diferentes en grado; los extremos se tocan; todas las verdades son semi-verdades; todas las paradojas pueden reconciliarse."

El principio del Ritmo
"Todo fluye y refluye; todo tiene sus períodos de avance y retroceso; todo asciende y desciende; todo se mueve, como un péndulo; la medida de su movimiento hacia la derecha, es la misma que la de su movimiento hacia la izquierda; el ritmo es la compensación."

El principio de Causa y Efecto
"Toda causa tiene su efecto; todo efecto tiene su causa; todo sucede de acuerdo con la Ley; la suerte no es más que el nombre que se le da a una ley no conocida; hay muchos planos de causalidad, pero nada escapa a la Ley.

El principio de Generación
"La generación existe por doquier; todo tiene sus principios masculino y femenino; la generación se manifiesta en todos los planos."

El que comprende esto perfectamente posee la "clave mágica ante la cual todas las puertas del Templo se abrirán de par en par".
El conocimiento y la puesta en práctica de los siete principios permiten al estudiante volverse un "mago" que, conociendo la "clave mágica", podrá ingresar en otra dimensión de vida.



Ética laica


El crecimiento espiritual no tiene por qué estar basado en la fe religiosa. Hablemos de la ética laica.
Creo que los métodos que sirven para acrecentar el altruismo, la solidaridad con los demás y el convencimiento de que nuestras necesidades individuales son menos importantes que las del prójimo son comunes a la mayoría de las religiones. Aunque pueden diferir en los puntos de vista filosóficos y en los ritos tradicionales, el mensaje esencial de todas las religiones es bastante parecido. Todas abogan por el amor, la compasión y el perdón, valores humanos básicos cuyas virtudes son apreciadas incluso por aquellos que no se definen como creyentes.



Puesto que nuestra existencia y bienestar son el resultado de la cooperación y las aportaciones de otros muchos, debemos desarrollar una actitud adecuada para relacionarnos con ellos. A menudo tendemos a olvidar este hecho básico: actualmente, en nuestra moderna economía global, los límites nacionales son irrelevantes. No solo los países dependen unos de otros, sino también los continentes. Nuestra interdependencia es cada vez mayor. Cuando examinamos con atención los múltiples problemas a los que se enfrenta la humanidad hoy, podemos ver que somos nosotros quienes los hemos creado. No hablo de los desastres naturales, sino de todos los conflictos, derramamientos de sangre y problemas surgidos del nacionalismo y de las barreras que el hombre ha levantado a lo largo de la historia.

Si viéramos el mundo desde el espacio, no advertiríamos en él líneas marcando el contorno de cada país y separándolo de los demás. Tendríamos ante los ojos simplemente un pequeño planeta azul. Una vez trazada la línea sobre la arena empezamos a pensar en términos de «nosotros» y «ellos». A medida que crece este sentimiento, resulta más duro distinguir la realidad de la situación. En muchos países africanos, y recientemente también en algunos países del este de Europa, como en la antigua Yugoslavia, existe ese nacionalismo estrecho de miras.

En cierto sentido, el concepto de «nosotros» y «ellos» casi ha dejado de ser relevante, ya que los intereses de nuestros vecinos son también los propios. Preocuparse por los intereses de los vecinos es en esencia preocuparse por nuestro futuro. Hoy la realidad es simple. Si hacemos daño al enemigo, nos herimos a nosotros mismos.



Dalai Lama - El arte de la compasión

Hermano Sol, Hermana Luna

CÁNTICO DEL HERMANO SOL o ALABANZAS DE LAS CRIATURAS



Altísimo, omnipotente, buen Señor,
tuyas son las alabanzas, la gloria y el honor y toda bendición.

A ti solo, Altísimo, corresponden,
y ningún hombre es digno de hacer de ti mención
.
Loado seas, mi Señor, con todas tus criaturas,
especialmente el señor hermano sol,
el cual es día, y por el cual nos alumbras.
Y él es bello y radiante con gran esplendor,
de ti, Altísimo, lleva significación.

Loado seas, mi Señor, por la hermana luna y las estrellas,
en el cielo las has formado luminosas y preciosas y bellas.

Loado seas, mi Señor, por el hermano viento,
y por el aire y el nublado y el sereno y todo tiempo,
por el cual a tus criaturas das sustento.

Loado seas, mi Señor, por la hermana agua,
la cual es muy útil y humilde y preciosa y casta.

Loado seas, mi Señor, por el hermano fuego,
por el cual alumbras la noche,
y él es bello y alegre y robusto y fuerte.

Loado seas, mi Señor, por nuestra hermana la madre tierra,
la cual nos sustenta y gobierna,
y produce diversos frutos con coloridas flores y hierba.

Loado seas, mi Señor, por aquellos que perdonan por tu amor,
y soportan enfermedad y tribulación.

Bienaventurados aquellos que las soporten en paz,
porque por ti, Altísimo, coronados serán.

Loado seas, mi Señor, por nuestra hermana la muerte corporal,
de la cual ningún hombre viviente puede escapar.

¡Ay de aquellos que mueran en pecado mortal!:
bienaventurados aquellos a quienes encuentre en tu santísima voluntad,
porque la muerte segunda no les hará mal.

Load y bendecid a mi Señor,
y dadle gracias y servidle con gran humildad.


San Francisco de Asís

El experimento de la esperanza


El profesor Rudolf Bilz bautizó así un experimento con ratas de campo recién capturadas. Si uno de estos animales es arrojado a un barreño lleno de agua, cuyas paredes lisas no le permiten salir, a los quince minutos de nadar y agotarse, en pleno desconcierto, la rata muere a causa del stress.
En circunstancias normales, este tipo de ratas pueden nadar hasta 80 horas sin parar antes de ahogarse. De hecho, la causa de la muerte de las ratas antes mencionadas no es el esfuerzo físico, sino solamente el miedo mortal ante una situación sin salida.




Al otro día se hizo otro experimento con otra rata del mismo tipo. Ahora, después de dejar a la rata en el agua por cinco minutos, se le lanzó una tablilla por la que pudo trepar, alcanzando un blando nido. Si se lanza a esa misma rata poco después, sin la tablilla salvadora, el animal no muere de stress. Aguanta nadando en el recipiente ochenta horas, como un campeón de resistencia, hasta su total agotamiento, animada por la esperanza de que en algún momento se le vuelva a arrojar la tablilla salvadora.